Sunday, August 24, 2008

Redescubriendo la Web: Bookmarklets

La mayoría de los internautas tiene alguna familiaridad con los favoritos o marcadores de internet o marcalibros (bookmarks en inglés) de los web browsers. Si no es tu caso, te recomiendo acudir a esta página. No está muy actualizada, pero igual los marcalibros no han cambiado mucho desde la prehistoria de internet.

internaut

Un concepto no tan conocido, sin embargo, es el de bookmarklets. De acuerdo a Wikipedia (advertencia: contenido geek adelante),

Un bookmarklet es un applet, un pequeño programa de computadora, almacenado como el URL de un marcalibro en un web browser o como un enlace en una página web. […]

Cuando se pulsa sobre él, el bookmarklet realiza alguna función entre una amplia variedad que incluye búsqueda de texto o extracción de datos. Usualmente el applet es un programa de JavaScript.

En pocas palabras, el bookmarklet (no sé cómo traducirlo al español, ¿tal vez marcalibrolet?) parece un marcalibro pero cuando lo pulsas no te lleva a otra página (o tal vez sí, depende de su función) sino que realiza alguna tarea sobre el sitio que estás visitando en ese momento.

Aunque simples, los bookmarklets son extremadamente útiles cuando se utilizan adecuadamente, y si pasas mucho tiempo navegando incluso mejorarán un poco tu productividad. Un bookmarklet, por ejemplo, te permite buscar un texto con la ayuda de Google en un sitio web que no incorpore alguna función nativa de búsqueda, como este por aquí.

Los bookmarklets podemos conseguirlos en sitios que han publicado múltiples posts sobre el tema (como lifehacker), o aquellos que se dedican explícitamente a agrupar este tipo de programas (como este increíblemente fastidioso de navegar).

Una vez ubicamos el bookmarklet que queremos utilizar, no debemos pulsar directamente sobre él. En vez de ello, Agregamos el enlace a los favoritos o marcalibros del web browser utilizando nuestro método predilecto. En Firefox, por ejemplo, puedes hacer click derecho sobre el enlace y seleccionar la opción “Bookmark This Link” o su equivalente:

add-bookmark

A continuación seleccionas la ruta donde deseas guardar el bookmarklet:

page-bookmarked

Y eso es todo. Ahora tienes un nuevo marcalibro que al ser pulsado disparará la funcionalidad del bookmarklet.

Mi método particular para manejarlos consiste en crear una carpeta en la barra de vínculos del web browser (los más populares lo permiten) y arrastrar y soltar los enlaces dentro de esta carpeta:

bookmarklet-folder

De esta forma están siempre accesibles a un par de clicks de distancia sin importar en qué sitio me encuentre.

Ok, ahora mis bookmarklets favoritos, recopilados de fuentes varias ya enumeradas:

  • [Google Site Search]: Sin duda el mejor de todos. Cuando lo activas aparece un cuadro de diálogo, y al pulsar OK se dispara una búsqueda de Google en el sitio actual con el texto que escribiste:

google-site-search 

Si tienes algún texto seleccionado en la página, la búsqueda se realizará con ese texto y la ventana descrita no aparecerá. Si pulsas el botón con el cuadro de texto vacío se enumerarán todas las páginas del sitio indexadas por Google.

  • [Wikipedia lookup]: Similar al anterior, solo que en vez de buscar en el sitio actual buscará en Wikipedia. Mucho más rápido que visitar la enciclopedia en línea y luego iniciar la búsqueda allí.
  • Video all-in-one: Permite capturar videos en línea y descargarlos a tu computador (algo así como el paraíso para los amantes de YouTube). Para almacenar este ridículamente complejo bookmarklet, visita el sitio del autor.
  • [Mobilize This]: Utiliza la herramienta de movilización de Google para desplegar un sitio web en una versión compatible con dispositivos móviles. útil para aquellas páginas que tardan una eternidad en cargar, cuando lo único que necesitamos es una información puntual.
  • [Google Translate]: Utiliza el traductor de Google para traducir el sitio actual al idioma por defecto de la región.
  • [Share on Facebook]: Permite publicar el enlace al sitio actual como un enlace compartido en Facebook. Para ser franco, no sabía que existía este bookmarklet, y probablemente no lo llegue a utilizar mucho. Pero tal vez a alguien le sirva.
  • [Calculadora]: Ingresa una expresión aritmética simple y obtén el resultado de vuelta. Cuando estás navegando es más rápido que invocar la calculadora del sistema.

Si tienes un iPhone, aquí tienes una guía de bookmarklets que funcionan en ese teléfono (no los he probado en el iPod Touch).

Suficiente por hoy. A petición del público, he aquí otra foto más de un gato navegando en internet (según entiendo ahora existen sitios exclusivos para gatos).  ¡Hasta la próxima!

Humorous Pictures
And more animals.

Tuesday, August 19, 2008

Buen ingeniero, mal publicista

Juan y Pedro son dos compañeros de trabajo, ambos excelentes profesionales (Obviamente Juan y Pedro son nombres ficticios que utilizo para preservar la verdadera identidad de Alexis y Gustavo. Ehh, oops…). 

Juan es extremadamente introvertido. Llega todas las mañanas directo hasta su escritorio, se sienta sin mirar a los lados mientras emite una serie de murmullos ininteligibles como respuesta a los saludos, y de inmediato empieza a trabajar.

Pedro es un poco más comunicativo. Antes de coworkersdirigirse a su puesto se toma el tiempo para estrechar la mano de sus compañeros de trabajo. Sonríe más de lo necesario y recuerda el nombre de los hijos y sobrinos de doña Treme, así como el cumpleaños de la mascota de María Fresita.

Cuando llega la hora de ensuciarse las manos, nadie supera a Juan. Su productividad es insuperable, y sus complejas rutinas de chequeo de errores le permiten asegurarse de que sus entregables son de altísima calidad. Rara vez (esto es, casi nunca) recibe una llamada de algún usuario reportando un error. La tasa de falla de sus aplicativos es prácticamente nula.

Pedro, por otro lado, es más desordenado y a veces incluso olvida hacer pruebas después de cambios importantes, por lo que sus aplicaciones suelen fallar bad coworkerespectacularmente en producción. Pedro compensa esta debilidad actuando con firmeza cuando se presenta un error: Rápidamente diagnostica la situación, detecta el problema, crea una solución y la aplica. Asunto liquidado. En el transcurso de la crisis, se asegura que los afectados se enteren de lo que está haciendo, y al final envía una comunicación destacando que logró resolver el incidente en tiempo record.

A la hora de la verdad, ambos entregan resultados,  aunque con enfoques completamente diferentes. Si hago una encuesta, estoy casi seguro que la mayoría de gente preferiría tener a un Juan en su equipo. “Es mejor trabajar con alguien que evite la aparición de errores”, dirán, “a trabajar con alguien que nos hace saltar los nervios a cada rato, y perder cantidades de dinero por interrupción en las operaciones”. Bueno, tal vez no digan eso exactamente, pero así será la idea.

Sin embargo, cuando llega el momento de los aumentos y las promociones, no es difícil adivinar quién saldrá mejor parado. Los que toman las decisiones se preguntarán “¿Qué es exactamente lo que hace Juan?”, mientras que Pedro no tendrá problemas para resaltar sus aportes en el último período. Si bien él mismo ocasionó los problemas que luego resolvió.

show me the money

¿Injusto? Tal vez. Pero ese no es el punto. Lo importante aquí es que nuestro desempeño técnico es solo una parte de la faceta que presentamos en nuestro sitio de trabajo. Acumular méritos no significa nada si no nos damos a conocer. Ascender profesionalmente se convierte en una combinación de destrezas y concurso de popularidad.

Podemos oponernos rotundamente a esta filosofía, pero para bien o para mal esta es una realidad en gran parte de las empresas de nuestra región. Podemos luchar contra la corriente, por supuesto, pero mientras tanto Pedro continuará llevándose las palmadas.

¿Qué hacer? Simple. Haz las cosas bien, y asegúrate de que los demás se enteren. De otra forma, no te quejes si después nadie te toma en cuenta.

Thursday, August 14, 2008

Por un dummy, para otros dummies

Ha pasado algún tiempo desde mi último post, y si no escribo algo probablemente me desactivarán la cuenta. Me harían un favor en todo caso, así que no creo que suceda. Meh.

Como no tengo nada interesante qué decir, aprovecharé estos minutos de tranquilidad para quejarme de lo primero que se me ocurra.

Estoy en mi computadora en este momento (y no haciendo algo interesante, como ver el resumen de los juegos olímpicos) debido a que debo vigilar una tarea en un sistema arcaico que ni siquiera me dice cuánto falta para terminar. Mi estado emociare-we-there-yetonal es el equivalente al de los niños viajando en el asiento trasero del automóvil familiar que en un viaje largo preguntan cada 30 segundos: "¿Cuánto falta?", mientras que los padres mienten: "Falta poco". Sólo que en mi caso estoy seguro que nada emocionante me aguardará al terminar la tarea.

Tan divertido como ver crecer el césped o ver la pintura secarse.

Mientras espero, combato la impaciencia jugando al solitario de Windows. Por cierto, debería existir una versión en la que siempre puedas ganar... Ya estoy cansado de perder todo el tiempo contra mí mismo. Ejem, creo que ya existe. Definitivamente no hay nada qué inventar. Ya todo está inventado. Estúpido internet.

Un mensajito nuevo en la tarea que estoy vigilando. Tal vez esté cerca de terminar. ¿Qué querrá decir FATAL ERROR? Hmmm.

Cambiando de tema, recientemente leí un post interesante en uno de mis blogs favoritos: Signal vs. Noise, mantenido por el equipo de 37 Signals. Después hablaré un poco más de esta gente, pues ciertamente tienen algunas historias interesantes.

En fin, el post se llama Don't be so quick to embrace your own ignorance, que se traduce en algo así como "No te apresures en abrazar tu propia ignorancia":

Nunca me gustó la idea de las series de libros "para dummies" o "La guía del completo idiota sobre...", pero su éxito de ventas ciertamente ha demostrado que mucha gente se identifica con ser un tonto o un completo idiota. No hay problema con la auto-difamación, sólo hay que notar que existe una frágil línea entre abrazar la propia ignorancia y la garantía de una profecía de certeza.

Por supuesto que nadie es un experto en absolutamente cualquier cosa. Excepto tal vez James Bond. El tipo es hacker, luchador, espía, le va bien con las mujeres y con el juego. Y nunca se despeina.

¿En qué iba? Ah sí. Obviamente nadie puede conocerlo todo, así que imageDB.cgiresulta atractiva la idea de un camino "fácil" en forma de un libro que ayuda a entender temas ajenos sin el agobio de la terminología y del conocimiento concentrado propio del campo de conocimiento especializado que queremos explorar.

Lo cual es otra forma de decir, "¿Por qué he de comprar un costoso y pesado volumen de finanzas cuando lo único que quiero es cuadrar mi chequera? Hey, Finanzas Personales para Dummies, esto es lo que necesito".

El problema es que comprar un libro es más que simplemente la creatividad de la portada o la información que pueda contener. Los libros tienen personalidad, y como tal ayudan a definir la personalidad del lector o lectora.

¿No me creen? Piensen en alguna ocasión en la que hayan visitado por primera vez la vivienda de algún conocido, y la impresión que se formaron cuando vieron la colección de comics del sujeto, o tal vez las novelas de Danielle Steel, o la interminable pila de libros de computación (infantil, llorón, nerd en ese mismo orden).

Seguramente no te importará lo que piensen los demás de ti por los libros que compras, pero piensa un momento en la imagen que tienes de ti mismo. El problema con repetirse ciertas cosas es que aunque sean mentira, al final las terminamos creyendo. No es tan difícil creerse estúpido cuando nos rodeamos de símbolos de estupidez.

Otro mensaje más. Debe estar a punto de terminar este bendito proceso.

El post continúa:

"Esto se extiende mucho más allá de la clase de libros que estás comprando. He conocido mucha gente que está tan convencida de su falta de habilidades que obstaculizan sus posibilidades de éxito antes de intentar el primer paso. Aunque probablemente existen muchos genios ahí afuera, las personas más interesantes con las que he hablado son de inteligencia promedio, pero con aspiración por encima de la media."

AJÁ, ahí está la clave. No se trata de que el libro "para Dummies" automáticamente nos convierte en estúpidos, sino que probablemente en el fondo pensamos que no somos capaces de entender el tema en forma acudiendo a las fuentes relevantes, y optamos por el camino fácil en el que se nos ofrece la información masticada y semi-digerida.

Personalmente no considero que estas series de libros sean del todo malas, pero sí creo firmemente en que debemos alejarnos de aquello que pueda contribuir al deterioro de la imagen que nos formamos de nosotros mismos. Cuando pensamos que no podemos superar un obstáculo, entonces ni siquiera lo intentamos, y eventualmente somos detenidos por dificultades menores hasta que terminamos en el estancamiento total.

Así que, ¿quieres aprender a tocar piano, o tomar las riendas de las finanzas de tu empresa, o aprender un idioma nuevo, o manejar el computador como un maestro? Pues deja a un lado el libro para dummies junto con tus prejuicios, y recorre el camino difícil. El esfuerzo es mayor, pero la satisfacción será también infinitamente mejor.

Terminó la tarea. Cero errores. ¡¡¡Woohoo!!! Ahora me voy a dormir.

Tuesday, June 24, 2008

¿Temes fracasar? Entonces ya lo hiciste

Según el feedback de mis fieles (y escasos) lectores, mis posts son muy largos y no contienen suficientes dibujitos. Palabras textuales.

Así que, complaciendo a mi audiencia, he aquí un post corto, con imágenes, libre de ideas originales y bien presentadas, y con efectos depresivos sobre quienes se atrevan a leerlo de principio a fin.

En la película Finding Nemo de Disney/Pixar, Marlin (un padre sobreprotector) trata de encontrar a su hijo perdido Nemo con la ayuda de Dory, una pececita con problemas de pérdida de memoria de corto plazo. En algún punto de la película, ambos sostienen más o menos el siguiente diálogo:

Dory: Ya, ya. Está bien. Todo saldrá bien.
Marlin: No, no será así.
Dory: Claro que sí. ¡Ya lo verás!
Marlin: Nooo. Le prometí a Nemo que nunca dejaría que nada le pasara.
Dory: Oh, esa es una curiosa promesa.
Marlin: ¿Qué?
Dory: Bueno, si nunca dejas que nada le pase, entonces nunca nada le sucederá. No muy divertido para el pequeño Harpo.
Marlin: (suspiro)

marlin-y-dory 

En Junio del 2008, la escritora J.K. Rowling (autora de los libros de Harry Potter) ofreció un discurso en el encuentro anual de la asociación de alumnos de Harvard, sobre los "beneficios marginales del fracaso, y la importancia de la imaginación":

Es imposible vivir sin fracasar en algo, a menos que vivas con tanta cautela que muy bien termines por no vivir - en cuyo caso, has fracasado por defecto.

jk-rowling

Una más y ya, lo prometo. Un post de Seth Godin en el día del trabajador:

Trabajo duro se refiere a arriesgarse. Empieza cuando lidias con cosas con las que preferirías no tener que lidiar: temor al fracaso, temor a sobresalir, temor al rechazo. Trabajo duro se refiere a entrenarte para saltar esta barrera, taladrar aquella barrera y conducir a través de esa otra barrera. Y, una vez que lo has logrado, hacerlo de nuevo al día siguiente.

hurdle

Suficientes ejemplos, creo que ya está bastante claro mi punto: muchas veces decidimos no actuar porque no podríamos soportar ser expuestos o ridiculizados. Nuestro ego se vería deteriorado si emprendemos algo que nos apasiona y las cosas no terminan sucediendo como esperamos. Postergamos el comienzo y terminamos logrando nada.

Pero decidir no actuar equivale a la derrota antes de empezar. A una de las peores formas de fracaso.

Hace mucho tiempo teníamos la excusa de que tomar el primer paso resultaba realmente complicado. ¿Queríamos escribir? Buena suerte con las editoriales. Imposible imaginarnos un artículo nuestro apareciendo en alguna revista, libro, o cualquier tipo de publicación. ¿Qué tal cantar o bailar? Peor aún. Implicaba trasladarse a alguna ciudad relacionada con el negocio del espectáculo, y luego sufrir entre audiciones y rechazos esperando por el golpe de suerte que cambiaría nuestras vidas.

Y así sucesivamente.

Algunas cosas no han cambiado, pero la tecnología definitivamente ha contribuido a eliminar muchas de las barreras que se interponían entre nuestros primeros intentos y las oportunidades de éxito. Igual se requiere trabajo duro, pero ahora el paso inicial resulta mucho más accesible.

  • Si te apasiona escribir, inicias un blog, y de inmediato tienes una audiencia potencial de millones de internautas en el mundo. No quiere decir que te volverás famoso de la noche a la mañana, pero con dedicación y constancia verás que tus escritos mejoran y que gradualmente alcanzarás a un mayor número de personas.
  • Si lo tuyo es alguna forma de actuación, bueno... Pudieras filmar tu representación y colgar el video en youtube.
  • ¿Composición musical? Graba tu obra y colócala en un sitio de compositores independientes, como indie-music.com.

Sin importar tus gustos y aficiones, seguramente allí afuera existe alguien que se interesará por lo que tienes qué decir y por lo que puedes contribuir.

Es así de simple: Superas el temor al fracaso y das el primer paso. El resto empieza a suceder por cuenta propia.

Así que pregúntate por un instante: ¿Qué te apasiona y qué te detiene para intentarlo?

 

Esta última imagen no tiene relación alguna con el mensaje de este post. Pero es simpática.

Tuesday, June 17, 2008

Usabilidad, o las tribulaciones de perder el control

Rara vez nos detenemos a pensar en ello, pero la vida nos bombardea constantemente con momentos de satisfacción o de exasperación que, aunque individualmente se pueden considerar insignificantes, en conjunto pueden alterar de forma dramática nuestro estado de ánimo.

Un día de pesadilla

bad-day

Empezamos el día levantándonos de la cama 10 minutos tarde y con el pie izquierdo. La noche anterior hubo un corte de luz por unos minutos y como consecuencia se reseteó el despertador, por lo que ahora estamos a contrarreloj. No hay agua caliente en la ducha pues todos los vecinos se están bañando al mismo tiempo y si no hay agua suficiente entonces no se dispara el calentador. Así que nos bañamos con agua fría y empezamos a murmurar por lo bajo.

El pantalón que nos queríamos poner está arrugado y la camisa tiene una mancha imposible de remover. Terminamos vistiéndonos apresuradamente con los primeros trapos que conseguimos y salimos de nuestra vivienda.

Como la noche anterior hizo mucho frío, el mecanismo de la cerradura de la reja exterior está atascado. Después de forcejear con la llave por un par de minutos finalmente logramos abrirnos paso hacia la calle. Accidentalmente pisamos un charco y murmuramos algunas palabras ininteligibles mientras agitamos la pierna para sacudir el exceso de agua que ya alcanzó el calcetín. Apretamos el paso hacia la estación del subterráneo.

Al llegar resoplando a la estación, nos encontramos con que la escalera mecánica de descenso está averiada, así que nos dirigimos a la escalera estática. Una señora de avanzada edad delante de nosotros baja tan rápido como puede (un escalón cada 30 segundos), mientras lanzamos una mirada nerviosa al reloj de pulsera (o a la pantalla del celular).

Cuando finalmente alcanzamos la planta principal, corremos hacia el único torniquete que aún funciona y en el que ya se ha formado una fila de unas diez personas. Cuando llega nuestro turno de pasar nos percatamos que nuestro tren está arribando a la estación y no tenemos el ticket a la mano. Buscamos desesperadamente en la billetera o cartera, y al conseguirlo y pasarlo por el lector la bendita máquina no lo reconoce. Emitimos un gruñido e intentamos nuevamente. ¡Esta vez podemos pasar! Volamos hacia el andén justo a tiempo para que las puertas del vagón se cierren en nuestras narices. Nada qué hacer. Tenemos qué esperar al siguiente tren. Nuestra frustración sigue creciendo.

El próximo tren se detiene, abre sus puertas, y un tropel de gente abandona el vagón propinando unos buenos codazos a quienes esperan para entrar. Cuando logramos ingresar descubrimos que justo ese vagón tiene el aire acondicionado dañado (o simplemente apagado, que para nuestros efectos es lo mismo). El calor sofocante y el aroma a cebollas descompuestas no ayudan a mejorar el estado de ánimo cuando tienes a 80 personas alrededor con los brazos levantados.

Los minutos se hacen eternos hasta que el tren arriba a nuestra estación destino. Al intentar salir nos topamos con un gorila que, ansioso por entrar, nos empuja hasta el otro extremo del vagón y de forma muy cínica nos dirige una mirada de "atrévete a reclamar". Con aflicción vemos cómo se cierra nuevamente la puerta y el tren inicia movimiento.

A base de trompicones y pisotones logramos bajarnos en la siguiente estación y repetimos la dosis con el tren de regreso.

Si tenemos suerte, aún tendremos qué tomar un transporte colectivo adicional para llegar al trabajo. Así que la pesadilla continúa.

Estamos esperando impacientemente en la parada y una cuadra antes el conductor del minibus decide cambiarse al canal rápido. Luego no puede regresar porque quedó atrapado en el embotellamiento, así que tenemos qué cruzar algunos canales de la avenida sorteando motorizados para abordar la unidad. Obviamente no hay asientos disponibles y nos ubicamos entre la mujer con zapatos de tacones que nos pisa constantemente sin notarlo, y el hombre de traje que mientras habla por celular nos golpea con su maletín ejecutivo.

Cuando nos disponemos a bajar del minibus descubrimos que no tenemos cambio así que el conductor se toma sus buenos 45 segundos para contar el vuelto y entregárnoslo. Y entonces llegamos al fin a nuestro sitio de trabajo. El compañero o compañera insoportable (admítelo, sabes que en tu sitio de trabajo existe al menos uno de estos, y si no conoces a alguien así entonces eres tú) nos acosa con preguntas: ¿Por qué la cara de mal genio? ¿Qué te hice? ¿Te caigo mal? ¿Te estoy fastidiando? y así sucesivamente.

Malhumorados nos sentamos en la silla rechinante en nuestro cubículo, y refunfuñamos lamentándonos de la miseria de nuestra existencia.

¡Y es sólo lunes por la mañana!

Ahora un buen día

gears

Por el contrario, cuando las cosas van bien no hay mucho qué decir. Todo encaja perfectamente como los engranes de un reloj suizo. El despertador funciona, al ducharnos tenemos abundante agua caliente, el clima es ideal, todos los aparatos se comportan como deben, tomamos el tren a tiempo ¡e incluso hay asientos libres en el vagón! Estamos de muy buen humor así que dedicamos un cordial "Buenos días" a los pasajeros del minibus, y recibimos una respuesta igualmente efusiva. No hay embotellamientos, no hay gritos, no hay malas palabras, y con un poco de suerte incluso podemos escuchar nuestra canción favorita en la radio.

Llegamos a la oficina con una sonrisa de oreja a oreja, y encontramos en nuestro puesto unos Snickers o MilkyWays, obsequiados por el compañero de trabajo que regresó de vacaciones (es obligatorio regalar alguna clase de golosina al regresar de viajes de negocios o vacaciones). Disparamos el cliente de correos mientras bebemos una taza de té, y con gusto vemos que el fin de semana transcurrió sin incidentes, por lo que la bandeja de entrada está vacía (sólo ocurre en mi mundo ideal, qué les puedo decir).

En resumen, todo funciona como esperamos que funcione. Estamos en control de la situación. Si recibimos alguna sorpresa, es de las que aceptamos amenamente.

Y el punto es...

Joel Spolsky, uno de mis autores favoritos, escribió en su blog y en su libro User Interface Design for Programmers acerca de la importancia de la usabilidad en el desarrollo de aplicaciones, y de cómo los pequeños detalles en conjunto tienen gran influencia en la satisfacción de los usuarios. Lo cual elimina de raíz cualquier atisbo de originalidad que pueda tener este post.

El axioma central en la exposición de Joel es que "algo es usable si se comporta exactamente como se espera". Hablando de software cada quien puede imaginar algunos casos en los que un producto hace exactamente lo que uno quiere que haga, y otros incontables en los que suceden cosas que simplemente no entendemos, nos dejan insatisfechos y al final somos infelices.

Pero realmente quisiera extrapolar la aplicación de la usabilidad a nuestra vida cotidiana. Primero una rápida definición: para nuestros propósitos, usabilidad será "el grado en el que el diseño de un objeto facilita o dificulta su manejo".

Imaginemos una situación más simple que la tragedia descrita en la primera parte de este post: Digamos que llegamos a una agencia bancaria y hacemos fila en atención al cliente porque tenemos una inquietud con algún estado financiero. Permanecemos en la fila aproximadamente 45 minutos (siempre hay mucha gente en los bancos) y cuando finalmente alcanzamos al operador, este nos informa que hicimos la fila incorrecta. Tenemos qué colocarnos en otra fila diferente, y esperar irritados otro tiempo adicional hasta que finalmente obtenemos la respuesta que buscamos. El objeto "banco" no es fácil de utilizar. Podemos confundirnos con facilidad y como consecuencia nos exaspera la interacción con el objeto. Sencillamente el banco no es usable.

Como usuarios, en la mayoría de las ocasiones no hay mucho que podamos hacer para mejorar estas situaciones porque de una u otra forma estamos atados a una misma entidad financiera, que de todas formas tiene oídos sordos a cualquier reclamo de usabilidad. Pero si pudiésemos elegir, y si todo lo demás permaneciera igual, ¿A qué tipo de institución nos afiliaríamos? ¿A esta en la que terminamos de mal genio? ¿O quizá a la que tiene una persona en la entrada que con amabilidad ayuda a cada cliente a dirigirse al sitio correcto? ¿Y que además cuenta con agencias lo suficientemente señalizadas como para eliminar cualquier confusión? ¿Y que para completar tiene los accesos necesarios para personas con discapacidades?

Creo que la respuesta es obvia.

Ahora bien, no siempre somos usuarios. Puede que trabajemos en alguna organización que de una u otra forma tiene contacto con seres humanos. Y de ser así, tal vez tengamos alguna oportunidad de hacer la diferencia puliendo los bordes ásperos en la interacción con la gente.

¿Trabajamos en una compañía telefónica? ¿Qué procesos resultan exasperantes para nuestros clientes? ¿Es engorrosa la afiliación a nuestros servicios? ¿Pedimos unos requisitos absurdos para otorgar líneas nuevas? ¿Y qué tal nuestro departamento de atención al cliente? ¿Cuánto tenemos qué esperar al teléfono para hablar con  un ser humano en nuestra propia empresa? ¿Premiamos a los operadores por lo rápido que pueden finalizar las llamadas o por la satisfacción de los usuarios?

¿Y si trabajamos en un negocio de retail? ¿Cómo es la atención que dedican los asociados de ventas a los clientes? ¿Cómo es el proceso para hacer una devolución? ¿Cómo manejamos los problemas atípicos de los compradores?

¿Alguien dijo restaurantes? Si un comensal va a pagar un precio súper inflado por su comida, la atención debe ser por lo menos espectacular.

¿Y en las clínicas y hospitales? Bueno, en este caso no hay mucho qué agregar. Simplemente tienes qué ver Patch Adams o alguna de esas películas empalagosas de doctores que se reivindican y empiezan a tratar bien a sus pacientes, y tendrás más o menos la idea.

Sea cual sea tu negocio o tu actividad profesional, piensa en qué es lo que tu cliente o usuario espera de ti y tu empresa, y qué puedes hacer para que sea él quien esté en control de la situación. Una vez que cumples las expectativas  de la gente, puedes prometer menos y llegar más lejos en la calidad del servicio, y seguramente las gratas sorpresas serán muy bien recibidas. Cuando puedes elegir, tiendes a seleccionar el sitio en el que todo funciona como tú esperas. Donde tienes el control.

Lo demás es opcional.

Friday, June 6, 2008

5 consejos para mejorar la productividad

Si trabajas en una oficina y pasas la mayor parte del tiempo frente a un computador y/o teléfono, y sientes que aunque tienes miles de cosas pendientes no logras concluir algo útil, entonces tal vez sea hora de buscar a quién culpar, o dedicarte a algún oficio diferente, o huir despavoridamente gritando y agitando los brazos mientras dejas atrás la bomba de tiempo a punto de estallar (figurativamente hablando, por supuesto).

Caos total

Claro que existe también la posibilidad de buscar mejorar tu rendimiento y reducir la frustración, simplemente aprovechando mejor el tiempo o reduciendo el tedio de las tareas repetitivas del día a día.

¡Así que no busques más! ¡Sigue estos simples consejos y observa como tu productividad se dispara al cielo! Satisfacción garantizada o te devolvemos tu dinero. Claro que como no pagaste nada, tampoco esperes que realmente te vayamos a devolver algo.

Disclaimer: Nada de lo aquí escrito constituye una idea original mía. Todo esto ya fue dicho, pensado o publicado por alguien más. Tal vez viole un buen número de leyes de autor en el proceso. Si consideras que robé tu idea y por mi culpa no te estás haciendo millonario, simplemente deja un comentario en este post y tomaré las acciones pertinentes. O no. Por otro lado deberías considerar que solo alguien con un problema mental muy serio pensaría que puede hacerse millonario presentando estas ideas como suyas.

1. Minimizar la multi-tarea

Pregunta rápida: Digamos que tienes dos tareas pendientes, y que finalizar cada una toma una hora. ¿Cuánto tiempo tomará terminar la primera tarea y luego empezar y terminar la segunda?

Respuesta: Alrededor de dos horas (duh). Bastante obvio, ¿no?

Ahora alteremos ligeramente el escenario. Digamos que empiezas las dos tareas al mismo tiempo y las trabajas en paralelo. ¿Cuánto tiempo tomará esta vez finalizar ambas tareas?

Respuesta: Aproximadamente tres horas.

¿Que qué?

Así como lo ves, el cambiar constantemente de tareas cuando queremos abarcar más de una al mismo tiempo impone una penalidad en forma de tiempo perdido y ganancia en frustración.

Jeff Attwood recopiló una buena cantidad de fuentes interesantes en relación a la pérdida de productividad consecuencia del cambio de tareas. Personalmente me gustó el gráfico extraído del libro Quality Software Management: Systems Thinking, por Gerald Weinberg, que claramente refleja la pérdida de productividad a medida que se emprenden más y más tareas en paralelo:

waste-caused-by-project-switching-graph

Según esta tendencia, tres proyectos al mismo tiempo son suficientes para perder más tiempo cambiando entre tareas que de hecho haciendo algo útil para terminar cada una de ellas.

Moraleja: En la medida de lo posible, intenta dedicar bloques completos de tiempo a cada tarea. Si estás tratando de terminar algo importante y el teléfono suena constantemente o te escriben por Messenger o te llegan correos como disparados por una ametralladora, pues cierra todo y concéntrate en la tarea en mano. Luego te enterarás a qué se debía todo el escándalo. A menos claro está que el edificio se esté incendiando, en cuyo caso deberías abandonar inmediatamente tu puesto en cuanto el piso se empiece a calentar.

No faltará quien opine que las mujeres sí pueden hacer múltiples cosas al mismo tiempo, todas con la misma habilidad y precisión. Permítanme decirles que al parecer es cierto: Las mujeres son mejores en multi-tarea que los hombres. Aún así existe la penalidad por cambiar constantemente entre una cosa y otra, así que si sientes que la concentración se te está escapando, no vaciles en dejar todo lo demás de lado para dedicar bloques razonables de tiempo a los asuntos más importantes.

2. No perder el tiempo organizando

En los días mozos de la computación personal podíamos guardar todos nuestros documentos electrónicos en un diskette de 5.25" de baja densidad, con nombres de 8 caracteres, y nos sobraba espacio para Wordstar o Lotus 1-2-3 (los abuelos sentimentales de Word y Excel).

Mucho mucho tiempo después vinieron los Windows con sus nombres largos y sus carpetas "Mis documentos", y las cosas se empezaron a complicar. Ya para este entonces los discos duros eran la norma e incluso los gigantes de 1 o hasta 2 GB no resultaban extraños. Podíamos tener muchísima más información en una variedad también mucho más amplia de formatos. Seguramente cargábamos archivos de texto plano, y documentos de texto enriquecido, y por supuesto archivos del abanico de formatos que manejaba Office, y probablemente incluso archivos multimedia (no estoy seguro si antes del mp3 la gente escuchaba música en sus computadores).

Para lidiar con el volumen de información, solíamos crear jerarquías de carpetas y colocábamos los archivos de forma organizada en la categoría que le correspondía.

Con el pasar del tiempo la filosofía de directorios jerárquicos ha demostrado tener sus deficiencias cuando tenemos demasiada información. ¿Dónde dejé mi currículum? ¿Lo coloqué en "c:\Mis documentos\personales\huir del trabajo actual"? ¿O tal vez en "d:\office\archivos de word\importantes"?

En la actualidad, los buscadores de escritorio (también conocidos como indexadores de archivos) han vuelto irrelevante el tema de organizar archivos en carpetas.

Stephen Manes, uno de los editores adjuntos a PC World, escribe en su artículo de Febrero de 2008:

"Tampoco voy a emplear mucho tiempo organizando mis notas. Gracias al software de X1 para realizar búsquedas en el escritorio, puedo recuperar y revisar rápidamente datos que están tan desorganizados como mi escritorio. Como con las transcripciones, usar el software de indexación ejemplifica la Tercera Ley de Manes: Nunca se comprometa a gastar montones de tiempo o dinero ahora para ahorrarse posiblemente una pizca de tiempo o dinero después."

Este tipo de herramientas usualmente corre tras bambalinas recorriendo todos los directorios de nuestras máquinas y registrando los archivos en un índice para que sea más fácil localizarlos después. Con productos como X1, la búsqueda de hecho es instantánea: a medida que se pulsan las teclas se van ubicando los archivos que contienen el texto buscado. La mayoría de los indexadores maneja los formatos más populares, e incluso son capaces de buscar dentro de archivos comprimidos.

Yo he probado varias herramientas de búsqueda de escritorio y mi favorita es sin duda X1, que antes era gratis y ahora es paga. Si no quieres (o no puedes) desembolsar los US$ 50 que cuesta, puedes probar con Copernic (gratis para uso no comercial) o Google Desktop (un poco pesado en consumo de recursos la última vez que lo revisé).

Independientemente de la herramienta que elijas, es fundamental contar con un buen indexador de archivos en tu computador. El poder encontrar un correo o un archivo enterrado en algún obscuro directorio en segundos en lugar de horas de trabajo arqueológico se traduce rápidamente en una propulsión a la productividad.

3. Mantener limpia la bandeja de entrada

En principio este punto parece contradictorio con el anterior, pero existe un efecto psicológico en mantener libre de elementos al menos este espacio particular. Para muchos, el correo electrónico se vuelve el medio principal de comunicación (las personas con las que intercambio el mayor volumen de correos trabajan todas a menos de 5 metros a mi alrededor). Por tanto, todas las inquietudes o solicitudes o reclamos o sugerencias u observaciones se convierten comúnmente en correos que van a parar al mismo sitio: La bandeja de entrada.

El hecho de entrar a nuestro cliente de correo y ver de inmediato una cantidad absurda de elementos en la bandeja de entrada es agobiante y deprimente en el mejor de los casos. Por el contrario, cuando finalmente logramos responder un mensaje y archivar el correo original lejos de la bandeja de entrada y de nuestra vista el efecto es, cuando menos, gratificante.

Bandeja de entrada vacía

Así que la mejor forma en combatir la depresión consiste en aplicar algún tratamiento a cada elemento de la bandeja de entrada y descartarlo de inmediato. Lo cual no quiere decir que borremos arbitrariamente todos los correos nuevos sin tomar acción. Lo que haremos será analizar por un espacio no mayor a cinco segundos la clase de tratamiento que destinaremos a cada mensaje.

En el blog zen habits describen magníficamente una estrategia para mantener limpia la bandeja de entrada. A continuación resumo que considero resaltante de ese post (vale la pena leerlo todo):

  • No revisar el correo como primera actividad de la mañana, ni mantener el cliente corriendo todo el tiempo. Es mejor empezar el día haciendo algo productivo, y luego revisar correos a intervalos, (cada hora, cada dos horas, dependiendo del volumen de información recibida).
  • Cuando se revisen correos, deberá tomarse acción y descartar los mensajes uno a uno y de inmediato. Correo basura para la papelera. Correos muy largos a la carpeta POR LEER. Mensajes que requieren acción a la lista de TAREAS PENDIENTES. Mensajes que requieren respuesta corta se responden de inmediato. Asuntos que requieren acción de un tercero a la lista de ESPERA.
  • Finalmente debe archivarse cada mensaje cuando se le ha aplicado algún tratamiento. La forma más simple: moverlo a una carpeta ARCHIVO. Con esto mantenemos nuestra bandeja de entrada limpia y reluciente, y nuestros ánimos altos.

Es importante que en lo posible respondamos la gran mayoría de los correos con al menos algún tipo de confirmación de que lo recibimos y lo estamos analizando o estudiando o evaluando (la selección del verbo queda a juicio del lector) aunque no sea cierto. Es frustrante enviar un correo y no enterarse por un par de semanas si la otra parte está haciendo algo con él. Responder de inmediato de esta forma debería ayudar también a elevar los ánimos del remitente.

4. Aplicar el enfoque adecuado a cada situación

A continuación algunas perlas de sabiduría popular:

  • Cuando todo lo que tienes es un martillo, todo lo que ves son clavos.
  • KISS! (Keep It Simple, Stupid!, en español sería Mantenlo Simple, ¡Estúpido!).
  • Recuerda la pizza.

El primero es bastante obvio: tenemos la herramienta o técnica o estrategia que nos ayudó a resolver un problema en algún momento, y de allí en adelante es lo único que utilizamos para solucionar el resto de problemas que se nos presenten en la vida. Ciertamente tiene sentido esta tendencia: A medida que nos empapamos más y más en el uso de la misma herramienta nos volvemos más ágiles con ella y podemos solventar un razonable abanico de situaciones con relativa eficiencia.

El problema es que con el tiempo nos cegamos a soluciones mucho más adecuadas, dejamos de aprender y empezamos a ver el mundo en función de la única herramienta que conocemos. Corremos el riesgo de enfrentarnos a una situación que definitivamente no podemos manejar con nuestros limitados medios, y nuestra ruina es inminente.

La solución: Utiliza la herramienta adecuada para cada tipo de problema, Selecciona la herramienta adecuadaaunque esto genere inicialmente un impacto negativo en nuestro rendimiento. Cuando aprendamos a sacarle provecho, no solo ganaremos en pericia sino que ampliaremos nuestro rango de posibilidades y por ende estaremos mejor preparados para cualquier situación enfrente de nosotros.

El segundo punto también es obvio: con todo lo demás igual, la solución más simple debería ser la más recomendable. Soluciones complejas suelen ser más propensas a errores o sensibles al entorno, por lo que cualquier mínima perturbación puede desencadenar una catástrofe. Un enfoque simple generalmente resulta más fácil y rápido de aplicar, mantener, estudiar y enseñar.

Como todo en la vida, existe un límite para la simplicidad. Sobresimplificar una situación es contraproducente cuando obviamos aspectos fundamentales del problema que pudiesen afectar radicalmente el comportamiento del mismo. Digamos que debemos mantener siempre el buen juicio al estudiar las posibles alternativas, y que si las condiciones lo permiten, nos inclinamos por lo simple y ágil.

El tercero no es un adagio. Ni siquiera es un mal chiste. Simplemente se trata de un recordatorio de que debemos pensar siempre en la imagen completa y avanzar hacia el objetivo en lugar de deambular por la periferia inmersos en los detalles.

¿Por qué la pizza? Porque es fácil de recordar. Y porque me gusta mucho. Si no te gusta, ve y escribe tu propio blog.

Recuerda la pizza

En fin, el punto es que a veces nos desviamos de nuestro objetivo matryoshka dollinicial porque intentamos una alternativa que no nos conduce a ningún lugar sino que destapa una cantidad de asuntos fastidiosos uno detrás de otro que consumen más y más tiempo, como si se tratase de una muñeca matryoshka infinita (una de esas muñecas rusas que se guardan una dentro de otra cada cual más grande que la anterior).

¿En qué estaba? Ahh sí. No desviarse del objetivo. Creo que no necesito un ejemplo más elaborado para explicar mi punto. Y aún si lo necesito tampoco se me ocurre ninguno en este momento. Así que ahí tienen.

5. Ignorar las listas de consejos arbitrarios en la web

Por supuesto este consejo no aplica a esta lista. Pero sí a las demás. Más peligroso que no saber es saber poco y utilizar mal el conocimiento. Usualmente las listas intentan condensar mucha información en unos pocos ítems, y el mensaje pierde fuerza al igual que detalle.

Lo único absoluto es que todo es relativo. Excepto la velocidad de la luz. Esa sí parece ser absoluta. Creo. No estoy seguro. Como sea.

Lo que quiero decir es que puedes seguir una lista de consejos y terminar con el efecto opuesto al buscado. Reducir la productividad en vez de aumentarla. Resultar repulsivo en vez de atractivo a las personas del sexo de interés. Y así sucesivamente.

En resumen: lee todo, asimila lo que quieras y desecha el resto, siempre de forma analítica y con cabeza fría. Y si metes la pata no vengas reclamando que fue culpa mía. Yo lo advertí. Hasta la próxima.

Friday, May 30, 2008

Redescubriendo la Web: Introducción a RSS

El primero de mayo se celebró el día de la concientización del uso de RSS. En cientos de países se suspendieron las actividades regulares en honor a tan magno evento, personas marcharon por las calles, mandatarios decretaron aumentos de sueldo, y alemanhamburgoes protestaron y quemaron vehículos en reclamo de sus derechos.  Es sólo coincidencia que el mismo día se celebre el día internacional del trabajador. Todos saben que la conmoción fue causada por ser el día del RSS.

RSS son las siglas de Really Simple Syndication, que traduce a algo así como redifusión realmente simple. Resulta sumamente popular en la actualidad pues proporciona un medio bastante eficiente para recibir información actualizada, sin tener qué recorrer la Web de arriba abajo buscando noticias o contenido de nuestro interés.

Como sucede con cualquier otra tendencia tecnológica, el camino de RSS hacia la popularidad está pavimentado por las lágrimas de desesperación de millones de usuarios que luchan día a día para mantenerse informados de lo último en noticias, o para leer lo más actual de los bloggers favoritos. (Nota mental: marcar este párrafo para eliminación antes de publicar.)

Ajá, ¿Y?

Para entender el beneficio del RSS, debemos empezar por entender el problema. Cuando no estamos charlando mediante algún programa de mensajería instantánea, o revisando correos, o reenviando las archiconocidas presentaciones de PowerPoint, o viendo videos en Youtube, o simplemente pasando el rato en Facebook, usualmente utilizamos nuestro tiempo libre en internet curioseando de un lado a otro y deteniéndonos en donde conseguimos sitios afines a nuestros intereses.

Entonces encontramos esa página con un artículo que  nos "hizo click", es decir, que nos llamó la atención, y que después nos hace estrujarnos el cerebro tratando de recordar dónde se encontraba.

Digamos que fuimos lo suficientemente precavidos como para crear un  bookmark o marcador o favorito (el término cambia dependiendo del browser) la primera vez que encontramos ese sitio mágico, con lo cual regresar la siguiente vez se reduce a un click y ya.

Hasta ahora, todo bien. Salvo por el hecho de que entramos una y otra y otra vez a ese sitio que tanto nos gustó y el estúpido autor (o autora) aún no lo ha actualizado. Dependiendo de nuestro nivel de impaciencia, puede que demos la vuelta y no regresemos nunca más. Malo para el autor, malo para el lector. En el mejor de los casos resulta frustrante.

Utilicemos un ejemplo práctico. Digamos que mis intereses son recetas de cocina, las noticias internacionales y lo que hicieron mis amigos en facebook.

En el primer caso, podemos apuntar el navegador al popular Recetas de Cocina y voilà: Cientos de récipes paraemail_subscribe satisfacer los más exquisitos paladares. Si queremos estar actualizados con nuevos contenidos, podemos colocar nuestro correo en el pequeño recuadro a la derecha y esperamos pacientemente a que arribe a nuestra bandeja de entrada.

En el segundo caso, podemos dirigirnos al sitio de noticias de Yahoo! ¿La peste regresa?(no tengo idea qué le sucedió al de CNN en español), y horrorizarnos con el día a día del escenario internacional. Un vistazo a la  página de noticias no revela una forma obvia de suscribirnos a las noticias para que nos lleguen por correo electrónico.

Para el último caso tenemos varias opciones: podemos visitar directamente la página de notificaciones de Facebook, y dependiendo de nuestro nivel de popularidad e impaciencia, seguramente encontraremos algo nuevo. O tal vez no. Para efectos de conservación de la autoestima, digamos que si no encontramos nada nuevo es porque ingresamos muy seguido, no porque nosotros y nuestros amigos seamos un grupo de perdedores. Si deseamos recibir la información por correo, simplemente nos dirigimos a la página de configuración de notificaciones, y allí seleccionamos los eventos de los cuales queremos enterarnos.

facebook

En muchos casos, los sitios de contenido actualizable (blogs, páginas de noticias, grupos, sitios sociales) proveen algún mecanismo para informarnos vía correo la aparición de nuevos contenidos justo cuando se publican. No obstante, el correo electrónico supone algunos inconvenientes potencialmente desagradables:

  1. En la era digital gran parte de nuestras vidas de una u otra forma está ligada a la tecnología, y dejar que cualquiera conozca nuestro correo electrónico libremente y sin precaución es el equivalente a vociferar a los cuatro vientos nuestros documentos de identificación o nuestros domicilios. Constituye un riesgo a la privacidad.
  2. El correo electrónico no es escalable para recibir información. Después de suscribirnos a una docena de sitios nuestra bandeja de entrada se vuelve un completo desastre y optamos por empezar a medio leer y borrar todo lo que llega, con lo que podemos terminar perdiendo algo de verdadero valor. Si queremos organizar los mensajes para reducir el desorden tenemos qué invertir cantidades colosales de tiempo.
  3. Los correos más comunes basados en la web típicamente tienen un tamaño limitado, y aunque ciertamente se requieren muchos muchos mensajes para agotar los vastos espacios que tenemos disponible, tampoco es muy buen karma llenar nuestros buzones de información que rápidamente se convierte en basura inservible.
  4. El correo electrónico es, cómo decirlo sin ofender, algo torpe. Hoy en día paso más tiempo eliminando spam de la bandeja de entrada de mi correo en Yahoo (y desbloqueando los correos identificados incorrectamente como basura) que leyendo mensajes. Gmail no pareciera tener este problema: Su filtro de spam es mucho mejor. Pero en general el correo electrónico no es un medio muy adecuado para recibir noticias.

Bueno, realmente no se ven tan graves estos problemas, pero definitivamente existe una mejor forma de acceder a la información. Además necesitaba un pretexto para este post.

La solución

Entonces, ¿Cómo resuelve el RSS estos problemas? Simple. En vez de tener qué ir a buscar la información, con un lector RSS (como el Google Reader) recopilamos las últimas actualizaciones de los sitios que soportan alguno de estos protocolos de forma organizada, para que después podamos consultarlas a gusto.

A diferencia de la suscripción por correo electrónico, al consumir una fuente RSS no estamos proporcionando información personal, por lo que nuestra privacidad continúa intacta. Y la mayoría de los lectores RSS populares agrupan los nuevos feeds (como llaman a las actualizaciones) por las fuentes de las cuales provienen, e incluso algunos permiten crear categorías para mantener las cosas organizadas. Si se acerca el mediodía y quiero preparar algo de comer tal vez no me interesan tanto las notificaciones de Facebook como las recetas (bueno, realmente nunca se sabe, pues no faltan los lunáticos en este mundo).

Ahora bien, ¿Cómo sabemos si un sitio tiene disponible alguna formarss-icon-collection de RSS? Actualmente es bastante simple, aunque en algunos sitios menos pulcros pudiera ser confuso. Hasta hace poco, una página podía utilizar cualquier clase de elemento visual para indicar que poseía una fuente RSS como en esta acertada recopilación.

rssEl ícono "oficial" de RSS empezó a cobrar fuerza entre 2005 y 2006, y hoy día es el más utilizado.

No todo es color rosa. O naranja.

Desafortunadamente, RSS trae consigo su propio conjunto de problemas. Para empezar, existen múltiples versiones del  mismo protocolo, incompatibles entre sí. De hecho, los blogs alojados por Google ni siquiera utilizan RSS como tal, sino un protocolo rival llamado Atom, que aunque ciertamente es superior a nivel técnico para nuestros los efectos ofrece exactamente la misma funcionalidad por el mismo precio. Las páginas de Google ni siquiera tienen el ícono distintivo, por lo que ubicar el enlace que nos permite afiliarnos a los feeds de contenido pudiera no ser tan obvio.

El otro problema ya se mencionó: muchas formas de nombrar o representar un mismo trasto termina por confundir a la gente. Las decenas de iconos e imágenes diferentes no ayudan mucho a que la gente identifique fácilmente una fuente RSS al entrar a un sitio web.

Además está el pequeño asunto de que existe una diversidad abrumadora de lectores RSS. Revisarlos todos hasta encontrar uno con el cuál sentirse cómodo puede resultar frustrante.

Entonces, ¿Peor remedio que enfermedad?

Al final del día los problemas del RSS no lo son tanto, sobre todo cuando estamos dispuestos a alterar los hechos sutilmente para que pueda justificar este punto que quiero demostrar (no es que esté alterando algo en este momento).

Un buen lector de RSS maneja todos los protocolos transparentemente para el usuario, lo cual debería efectivamente contrarrestar el primer inconveniente descrito. Algunos sitios de hecho ofrecen la misma fuente en varias versiones. Si es el caso, simplemente debe seleccionarse cualquiera de ellos y ya.

El tema de encontrar la fuente RSS en una página cuando no tenemos idea acerca de cómo debería lucir su loguito (diminutivo de logo) ha sido parcialmente resuelto por los browsers más populares en la actualidad: Cuando visitas una página con alguna fuente RSS en Firefox, Safari o la versión 7 de Internet Explorer, un icono aparece para indicar que puede asociarse dicha fuente a algún lector instalado en el equipo o al mismo explorador.

En la barra de dirección de Firefox aparece el icono de RSS cuando se visita una página con una fuente.address-bar-firefox Al pulsarlo, Firefox ofrece la opción de afiliar la fuente al lector predeterminado. Por defecto es el mismo explorador.

En Internet Explorer 7 al pulsar sobre el mismo icono aparece una página que permite visualizar los últimos feeds, address-bar-ie7o suscribirse utilizando el mismo explorador a manera de lector. El término suscripción puede llegar a confundir porque realmente uno no está enviando ninguna información personal. Simplemente se registra el enlace a la fuente como un bookmark (marcalibro) o favorito más.

En Safari aparece un icono diferente (viva la consistencia) y al igual que Internet Explorer, address-bar-safarise despliega una página con los últimos feed y la opción de agregar la fuente como un marcalibros. De esta forma, cuando hay nuevo contenido aparece el número de elementos nuevos entre paréntesis junto al bookmark.

Punto importante: antes dije que los exploradores han resuelto el problema de la diversidad de fuentes de RSS únicamente de forma parcial. Las mismas inconsistencias ocasionan que no siempre se detecten los enlaces a RSS en las páginas visitadas. Si entramos en un sitio en el que sospechamos la existencia de una fuente pero no aparece el logo en el explorador, podemos buscarlo a la antigua: Con nuestros propios ojos (para el monitor), manos (para el ratón y teclado) y cerebro (de tener alguno disponible).

Conclusión

Bueno, ya me fastidié de este post. Esperaba ofrecer uno o dos tips interesantes acerca de RSS y terminé con 1850 palabras de parloteos sin sentido.

Al final el punto es que cuando está disponible, RSS nos permite acceder a toda la información de nuestras fuentes favoritas, sin tener qué lidiar con un sinnúmero de correos electrónicos adicionales, y sin alterar demasiado nuestros usos de la web. La forma más fácil de empezar es acudir a los sitios que ya frecuentamos y verificar si aparece el logo en nuestro explorador predilecto. A menos que sigamos utilizando Internet Explorer 6 o inferior. En cuyo caso tampoco mereceríamos la consideración de la sociedad de todas formas.

Más adelante describiré otras formas de acceder a fuentes RSS. Por el momento me despido a la llanera (nunca supe cómo es eso, pero suena cool).